Clase 2: Referentes

 

Al principio me costó mucho elegir, o más bien pensar, sobre los condicionantes o referentes en mi paso por FADU. A lo largo de la carrera tuve distintos momentos en los que a veces nada me motivaba o condicionaba. Creo que estos referentes no son “elegidos” si no que es algo que se va “adhiriendo” a cada estudiante a lo largo del tiempo. Lo que nos llama la atención y aquello que vemos como referencia no es solo azar. Vamos formando una especie de (si tuviera que ponerle un nombre) “personalidad faduense”. Creo que esto sucede porque estamos siendo bombardeados constantemente por esos referentes o condicionantes. Somos permeables, sobre todo cuando recién llegamos a este mundo que es FADU, y absorbemos todo tipo de información todo el tiempo. Después es cuestión de cada uno elegir qué toma y qué deja. Estoy, clases después, mucho más convencida de esto. Todo nos viene de arriba y lo vamos absorbiendo como pequeñas esponjitas. Vuelvo otra vez a cómo nada de esto estaba problematizado en esta instancia. Veía los referentes como algo "normal".

Al principio los elementos que participan en estas elecciones son externos, creo que nos son dados. Opiniones sobre cátedras o profesores, también cosas que aprendimos o conocimos a través de otras personas antes de tener opiniones propias. Porque uno puede venir más o menos del mundo del arte antes de la facultad (según el secundario que hiciste, supongo), pero llegamos a esto casi sin información, me refiero a la experiencia fadu. En cuanto a lo emocional creo que es una montaña rusa todo el tiempo. Uno puede pasar del amor al odio sin escalas. Y me parece importante también aprender con el tiempo a no idealizar. Puede ser peligroso. Hay un poco de magia también en este descubrimiento. Hay crecimiento. Uno no es el mismo cuando entra a fadu por primera vez que cuando sale de ella. Salís empapado de un montón de cosas que, al menos yo, ni imaginaban que existían. Son, en parte, estos referentes, elementos y emociones las que terminan formando esta nueva persona que saldrá de fadu.

Al principio me costó un poco pensar en referentes y me desesperé. Me comparé con mis compañeros y pensé: ¡Soy una boluda! ¿Cómo no voy a saber quiénes son mis referentes? Mientras pasaba la clase entendí (o mi mente me mintió para complacerme) que lo que a mí me gusta estaba ahí, como escondidito en un rincón. Que es más lo cotidiano y lo efímero lo que me inspira cada día. Y no es siempre lo mismo, quizás por eso fue difícil la elección. No creo que esté peor o mejor que lo que mis compañeros pusieron sobre la mesa, creo que es mi forma de observar, de nutrirme y aprender. También me pasó de ver referentes que en mi paso por fadu fueron casi que atormentadores, incluso vi algunos hasta diría que pretenciosos.

Me encuentro ahora pensando en todo lo que alguna vez sentí en una clase. Y es un torbellino de sensaciones. Lloré, sufrí mucho, pero también crecí, me divertí, aprendí muchas, pero muchas cosas, y creo que la más importante (y aunque a veces cueste) aprendí a creer en mí. A los demás les preguntaría ¿qué siente? ¿Se sintieron alguna vez fuera de camino? En esta instancia cuestionaria a mis referentes, los pondría en duda. ¿Por qué me gusta lo que me gusta? ¿Hay algo más por conocer? ¿Son realmente referentes? 




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