Clase 1 ¿Quién es yo?
HEURISTICA 2022 Clase 1
DELUCA ALFANO, Djasmine
¿Quién es yo?
Yo es un otro, un ustedes, un vos. Un igual, y a la vez un opuesto. Un espejo, un reflejo, un espectro. Otra parte del todo. Una parte única, pero indivisible del fractal universal (un poco mucho eso de fractal universal). Cuando me describo e intento comprender quien es yo, te describo, nos describo e intento comprender quienes somos, y quien es otro. Pues no hay un yo sin un otro, y no es posible un nosotros o un ustedes sin un yo. Cuando no me comprendo no comprendo al otro (esta idea de reflejo, de comprendernos para comprender a los demás me parece potente). No comprendo al mundo, no quiero ver. Y cuando quiero ver, abro el espectro. Allí abro la mirada, empatizo. Empatizo contigo, y al hacerlo comprendo también un poco más a mi yo.
Mi mirada está condicionada por todo lo que me rodea en el presente; por lo que fui y por lo que me rodeó en el pasado. También la condiciona mi propia proyección, mis deseos para el yo que seré mañana. Me gusta ver cada día como una nueva hoja en blanco. Elijo la intuición como camino al asombro (qué buena intención y qué dificil de lograrlo en la vorágine cotidiana!). Aunque deba cada tanto repensar aquello que me asombra. Me gusta ver resonando, aunque elijo cada vez más con qué quiero resonar y con que no.
Y vuelvo a preguntarme a mi misma, ¿quién es yo? Soy un cuerpo y un territorio. Soy todas mis versiones, soy todas mis decepciones y mis aciertos. Soy una incesante transformación que simplemente sucede. Soy mi constante presente. Mi cuerpo se transforma también, en ese constante estar presente. Lo resignifico a medida que transito la vida. A medida que habito y co-habito con otros. En tal sentido mi cuerpo es un mapa, una hoja de ruta o mas bien una bitácora del viaje. Si, definitivamente es más bien una bitácora del viaje, en el que involuntariamente quedan registrados todos los andares. Una bitácora contundente pero tan frágil (cuantas veces no registramos la fragilidad, cuantas veces necesitamos omitirla por completo para sobreponernos a este mundo). Que, en efecto, se borrará con mi cuerpo el día que desaparezca, como una escritura hecha sobre la arena blanda en la orilla del mar.
El ser yo, el ser otro, el ser nosotros, el ser ustedes. Qué paradoja ser tan inconmensurables y a la vez tan ínfimos. Como un prototipo de diseño, ambiguo, inacabado, en proceso (somos tan poco infalibles como lo son nuestras producciones, qué arrogancia la del ser humano en general cuando niega esta limitación ineludible en su existir).
Y ahí aparece quien condiciona mi mirada. No hay forma de mirar al mundo como antes una vez que se pasa por la FADU. Debo decir que en muchas ocasiones es siniestra y cruel, que le falta mucha muchísima empatía en sus métodos. Le falta preguntarse quién es yo (FADU) y quien es otro (sus estudiantes). Pues muchas veces no los conoce, no practica hacia dentro lo que nos enseña a ser. Tal vez ese sea el método infalible, realmente a veces lo pienso. Pero sin duda logra su objetivo, a un altísimo y durísimo costo, pero lo logra: transformarnos el quién es yo y el cómo miramos, pensamos y actuamos (FADU transforma pero a qué costo es la pregunta que me sigo haciendo. Transforma, forma y deforma. Si bien fue un proceso lleno de satisfacciones fueron mas los momentos en que me sentí absolutamente inutil, inválida y maltratada por parte de aquellos que supuestamente deberían haberme acompañado en el proceso. Cuando me reciba se borrará todo eso? Quedará únicamente la satisfacción del logro? Espero que si, que a pesar de la cantidad de tragos amargos todo haya valido la pena).
Pero finalmente, yo es todo, es nada. Es efímero y es eterno. Es hoy, ayer, mañana. Pero por sobre todo es este preciso instante, aquí y ahora.
Comentarios
Publicar un comentario