Clase 4: Resonancia
En la "Carta a los estudiantes", la cátedra cierra con la premisa "(...)deberíamos mordernos la lengua y quedarnos en silencio.
O no." Habiendo leido esto me pregunto, ¿por qué les hicimos caso en primer lugar?
Acompañame y juguemos a esto juntos, ponete en mi lugar. Observamos a más personas, como vos y como yo, de distintos tamaños y edades pero que, en definitiva, están en la misma, están todos predispuestos, sino no hubieran acordado con ese contrato propuesto por los docentes.
Estos seres, se encuentran sentados, "comodos", pensando, haciendo exactamente lo mismo que yo, lo mismo que vos, lo que se supone que tenemos que hacer.
¿Existe una única pose para pensar? El contexto te condiciona más allá que las palabras que te dicen son "abstraete, de él, de ella, de todo". Reformularía en "el contexto nos condiciona, nos dicen palabras como "abstraete de él, de ella, de todo. Pero ¿cómo? Estoy acá y ahora" Sencillo decirlo,en la práctica no tanto. En un principio parecen solo palabras. Efímeras, se desvanecen en el aire, no significan nada o significan todo. A mí, me hacen actuar de otra manera, me tensan, me limitan, ironicamente no me dejan pensar. Me permito cerrar los ojos para volar por otros lados.
¿A dónde habría llegado de haberlos dejado abiertos?
Empieza a sonar música, esa parte que te aprendiste, por ósmosis, de una canción. A la par, comenzás a pensar en qué texto te falta leer, haces una lista mental, los enumeras, sin que deje de sonar ese estribillo una y otra vez en tu cabeza. Como en loop.
-Multitasking. ¿Pueden convivir más de un pesamiento en tu cabeza? Pensamos algo, lo dejamos resonar y decodificamos esa información en palabras para poder expresarlas ante nosotros mismos, en mi caso, para poder entenderme, a veces solo para dejarnos ser.
Me perdí, es fácil perderse, como así escribir usando dos tipos de letra diferentes, o cambiar de persona verbal de un nosotros a un yo, qué dificil posicionarnos en un todos cuando somos uno solo. Me doy cuenta que estoy alternando la cursiva y la imprenta minúscula, mezclada con la falta de tildes y la idea impuesta de "abstraerse de uno mismo".
Deshidratación.
¿Qué está sintiendo mi cuerpo ahora?
Hormiguitas.
Ambientan algo más que no es a mí. ¿Qué estás haciendo vos ahora?
Es un viaje, una película, quizá una experiencia.
La lista del super.
El número cuatro.
Las siete millones de personas en el mundo.
El número pi, que era 3,1416… y ¿qué seguía?
Surgen una cantidad incontable de pensamientos emergentes, que intento poner en palabras, me exceden. Comienzo a observar, a escuchar a mi entorno. Me detengo en las capas de sonidos que componen el ambiente faduense:
Capa1: ruido de las cosas / ropas de los alumnos dentro del aula.
Capa2: murmullo de alumnos de otras aulas / pasillos.
Capa3: sonido de pájaros.
Capa4: árboles moviéndose.
Capa5: el ahullido del viento.
Capa 0: mi voz en off, relatando cada sonido/ruido que encuentro y englobo por categoría.
Los objetos bailan al ritmo del sonido. Bailan y los acompaña el viento de septiembre, el mismo que me condujo hasta las puertas de FADU esta mañana a las 9am . Ese viento que se levanta temprano con vos te toca y te despeina. Es juguetón, te tambalea, si estás de buen humor y llegas a escuchar sus susurros, te enamora. Vos te enamoras, él no. Te enamorás porque le das forma y le ponés nombre cuando la naturaleza es, en esencia eso, naturaleza. Existe. Existe como yo. El tema es que condición de mi existencia o, que para entender las cosas, quiero necesito nombrarlas y así, sentirlas, o que el sentimiento sea real. Por eso veo lo que quiero, le doy la forma que necesito que sea, no es sino en base a mi.
¿Qué habita en el silencio? Se siente a que todo parte de una elección y un cuestionamiento. Es analítico y llega a una hipótesis, y el tiempo pasa lento, porque el tiempo condiciona porque por este escribo.
¿Cuánto son cinco minutos?
¡Qué belleza cómo se mueven las copas de los árboles hoy!
Los vería los próximos dos minutos que quedan. Si, sigo contando el tiempo.
Con la intención de acelerarlo, como quien no quiere la cosa, apurando algo que no se debería apurar, un pensamiento, tratando de empujarlo me surgen preguntas random que creo haber pensado en otro momento. Osea, que no se gestaron allí pero volvieron a surgir por a o por b, por nuestras asociaciones mentales y el momento de incomodidad:
¿Por qué saqué el celu si está en modo avión?
¡Que molesto es que esto; y con "esto" me refiero a la lapicera, que tuve que pedir prestada, porque convenientemente antes del ejercicio le presté mi única lapicera a un chico que había llegado tarde, las cosas hubieran sido diferente de haberme detenido a pensar unos segundos; a que esta lapicera que sostengo en mi mano derecha, porque soy diestra, escriba tan finito! Valga la redundancia del pensamiento pero creo que era parte del ejercicio, ver a donde llegaba pensando, un poco a la deriva. Sin embargo pienso que, si mi escrito no tuviera este último párrafo no le haría ningún daño.
¿El profe es DJ o algo?¿Se podrá dibujar en este ejercicio? No sé dibujar. No bien al menos, nadie entendería las líneas que quedan cruzadas y se volvería en lo que llamo "la situación de buscar la forma de la nube". La nube tiene la forma que vos quieras, la que vos le des, el nombre que le pongas, porque en efecto, es solo una nube. No todo queda en una palabra, a veces la misma no termina de abarcar todo lo que uno quiere expresar, como un pensamiento, como ahora y frustra.
Artaud lo llamaba un absurdo imposible al tratar de hacer nacer en mi/el/yo, un pensamiento, un poquito a donde nos están tratando de empujar nuestros profesores con las preguntas disparadoras que me hacen perder el hilo de pensamiento, me interrumpen, y yo ya me armé toda una historia de amor con el viento, un viento que ni siquiera puedo tocar. "uno al que ni siquiera puedo tocar"
El contexto me condiciona, las preguntas también. La letra se desdibuja de nuevo y escribo en diferentes direcciones completamente envuelta en una emoción.
Después de una gran cantidad de interrupciones vuelvo a subirme a mi tren, un tren que ya no sabe a donde va. Pienso en que el “gustar” o el "tener que gustar" está puesto en juego de manera constante, cuestionado claro, pero ¿quien no quiere gustar? Como persona, como proyecto, como diseñador, como ser laburante.
Las preferencias tuyas y de otros. ¿Quién o qué elige?. ¿Cómo se elige?. Pienso en como todo es una elección, decido pensar en esto y no en esto otro y, dicho sea de paso también, aunque de manera más pasiva, es puesta en acción. El proceso de toma de decisiones como otra instancia del proceso creativo. ¿De dónde se parte? ¿De la palabra? ¿De la idea? ¿La idea siempre es una palabra? ¿Puede ser otra cosa? ¿Es un otro? ¿Es de otro y uno se lo apropia? ¿Seremos en realidad memes? Tomando de ellos la idea de que duran un pestañeo.Creo que fue una idea, un pensamiento que se me ocurrió en un mar de varios otros y quedó, hoy me pregunto si no se puede ampliar esta misma. Ya está todo inventado en la posmodernidad ¿Cuál es el medio artístico?¿Está todo inventado?¿Qué nos queda a nosotros los artistas?¿Puede un diseñador convertirse en artista? ¿Es artista? Y viceversa ¿Que somos?
La deriva como corriente de pensamiento.
A veces, como fuente de inspiración.
Como diseñadora soy ese ser que pone en tela de juicio cada idea, cada cosa que dicen en el equipo, hago que se fijen que es lo que están diciendo, como lo dicen y si realmente quieren que nuestro proyecto vaya encaminado para ese lado, no suelo ser la persona que da la cara por el equipo, pero si la parte analítica del mismo. El por qué constante, quizá la que más está en desacuerdo con las ideas ajenas. Diseño en capas, filtros, con textos y citas o frases que no son mias, buscando problemáticas, analizando los sujetos, usuarios, no me interesa tanto el posible producto final sino más el trayecto que uno transita, el tren al que uno se sube para llevarlo a cabo y las distintas bifurcaciones, el ver a dónde va, los espectadores, le presto atención al target, "empatía" e "inmersión" y "experimento" son parte de mi vocabulario diario y el juego es la manera de encarar los proyectos. La palabra que me mueve.
Despertar.
Luego de releerme opino que escribo palabras de más cuando pienso demasiado, lo que me parece bien, el ejercicio estaba para eso, pero en una relectura puedo borrar y tachar cosas sin que esto me parezca sacrilegio, no se pierde nada sin un par de párrafos, de hecho parece más consistente, a veces no hay que explicar todo. A veces puede quedar en un pensamiento. A veces los pensamientos pueden ser abstractos. Se me da por explicarme con demasía.



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