Clase 4: Resonancia
HEURISTICA 2022 – clase 4
DELUCA ALFANO, Djasmine
Resonancia
En este momento pienso que cada uno de nosotros es único, pero no necesariamente somos especiales.
No sé, tal vez se puede pensar sin palabras, pero necesariamente se precisan al menos signos. Puedo pensaren colores, en formas, en espectros, pero al hacerlo tienen una significación.
Pienso caótico. Pienso lleno de pasado o lleno de futuro. Me salteo el aquí y ahora.
Lo que sí estoy segura es que no se puede pensar sin contexto. No se puede pensar de la nada. No se puede pensar con hambre. No se puede pensar con frío.
No se puede pensar sin aquello que cubre al menos las necesidades básicas. Las necesidades del aquí y ahora, las del “estar siendo”. Solo puedo pensar futuros y pasados con ese “estar siendo” cubierto.
Vuelvo a mi “estar siendo”, a mi aquí y ahora, a la música y al viento frio que corre alocado por el suelo del taller: Estoy suspendida en el aire entre los grandes bloques y estructuras que conforman el edificio del pabellón 3. Como si flotara entre la música, el viento que corre por taller, las voces que entran desde los otros talleres y el ruido de los aviones que pasan por encima de mi cabeza.
Cuando me centro en mi “estar siendo” siento que me quedo sin palabras. Pero sí, sigo pensando. Simplemente que lo hago de otro modo.
La música se torna tan ruidosa que me obstruye el pensamiento. No me deja pensar, me molesta. Mejor dicho, me desordena lo que pienso.
Definitivamente pienso de un modo más ordenado cuando pienso con un objetivo. Cuando pienso con un algo que hacer con eso.
También pienso más a gusto cuando pienso con otros, cuando pienso en red, cuando el pensamiento lo construyo con otros. En definitiva, no pensamos sin contexto y en ese contexto siempre hay otros.
Tengo el cuerpo duro de frio. Ahora, en este instante, pienso que esto mismo en un entorno menos incomodo y hostil sería maravilloso.
Es evidente que me es más fácil pensar mientras escribo. Pensar haciendo.
No creo ser un tipo de diseñadora en particular. Es imposible que lo sea, fui diferentes tipos y sigo transformándome a cada paso. Aunque dejé de buscar un ideal aspiracional hace rato, me agoté de buscar en un tipo inalcanzable de algo, no quiero eso más (es cierto que me agoté de buscar algo inalcanzable, pero también seguramente debo ser algun tipo de diseñadora, aunque no quieran encasillarme. Lo que sucede si, es que soy más conciente que al inicio de la carrera de que hay cosas que no sucedesn solo por la voluntad que uno ponga. La voluntad es importante, sumanente lo es, pero por más voluntad que ponga hay aspiracionales irreales).
Al fin estoy en un lugar un poco más agradable. Hacía tanto frio y había tanto ruido en esa música pasada de volumen que no me sentía cómoda para nada. Además la tinta de la birome se cortaba de lo fría que estaba y no fluía para escribir mis pensamientos (Aún recuerdo el frio que hacia esa mañana en el taller, fue verdaderamente incómodo y una lástima hacer el ejercicio con esas circunstancias).
Son pensamientos cortos como párrafos. Breves unidades de sentido. Que van y vienen, se saltan entre párrafos que se conectan salteando otros párrafos anteriores. Que quedan en mi mente dando vueltas como la tinta de la birome sin fluir.
Quiero ser más simplemente yo. Cada vez más una persona empática, un yo con otros.
Y ahora me pregunto: ¿cuánto debería pensar? ¿cuánto debería escribir de lo que pienso? Porque no necesariamente estoy pensando palabras. Algunos si son párrafos, pero son más bien grupos de ideas. Son más bien signos, imágenes, sensaciones. No todo lo que pienso es escribible o traducible en palabras, muchas ni siquiera son ideas que tengan lógica. Es más bien parecido a un sueño sin codificación, así que:
Viendo con un poco de distancia todo lo que registré y lo que recuerdo de la experiencia; y a la vez recuperando en parte las ideas que salieron en el grupo cuando compartimos la vivencia, me doy cuenta de que, nuestra formación condiciona bastante nuestro modo de pensar. No es ninguna novedad, ya sé! Pero, una cosa es saberlo y otra cosa es experimentarlo. En este caso, fue bastante revelador observar que otros compañeros del grupo de otras carreras pensaban de modos diferentes. Tal vez mas enganchados con las capas del sonido, por ejemplo. Las cuales ni siquiera se me ocurrieron como una opción.
En definitiva, como dice Richard Sennettlo en el texto El artesano de la Ilustración: “lo que podemos decir con palabras tal vez sea más limitado que lo que podemos hacer con las cosas” y por consecuencia, con nuestros propios pensamientos, lo que podemos decodificar en palabras es más limitado que lo que podemos pensar.
¡Qué agradable es volver a pensar
sin palabras de vez en cuando!
(Hacía mucho tiempo, años! que no me ponía a dibujar garabatos, como hacía cuando inicié la carrera. Recuerdo que en el CBC y el primer año me sentaba en algún bar con mi cuaderno de hojas lisas, algún lápiz, marcador o birome y simplemente dejaba fluir todo. Seguramente era un mecanimo de supervivencia que fui dejando de practicar. No recordaba hasta ahora cuan placentero y liberador era esto).


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