Clase 4: Resonancia
Las frases en itálicas son extractos de lo escrito en clases.
Pensar es algo que hago siempre. Pienso con palabras y a veces con imágenes, con colores, con formas o voces…
Cuando estaba sentada, al lado de la ventana, no pensaba como cuando camino hacia mi casa o cuando subo al colectivo. Pensaba en cómo pensar, me preocupaba por recordar qué pensaba y a la hora de escribir me frustraba por no poder plasmarlo.
Primero fueron solo palabras. Frío. Viento. Flotar. Vaivén.
De a poco dejé de sentir que tenía que cumplir con algo, empecé a meterme más en mi cabeza. Las palabras sueltas no eran suficientes y comencé a escribir frases. Explicando cómo me sentía - siento el cuerpo, todas sus partes, mis dedos y mis codos – y las imágenes que veía en mi mente - pienso en la arena y el agua, colores oscuros y brillantes.
De a poco dejé de pensar en cosas aisladas y las imágenes se transformaban en historias. Empezó a sonar la música y mis pensamientos se movían como si los viera por fuera y a la vez estuviera dentro.
Camino en una calle de barro con casas viejas, la caminata es lenta y las casas van desapareciendo. Cada vez más verde, más verde, más verde, sólo se puede seguir y sólo para Adelante, no se puede Volver. Árboles como paredes y en el centro un charco azul. Meto la cabeza. Es el mar y me llaman los llantos. Son llantos de ballenas que saludan y me acompañan hasta el centro, lo más oscuro. Me uno con el mar, estoy abajo y ellas arriba; son las estrellas y suben y bajan y mi cuerpo flota en el sonido y el llanto me abraza y me desnuda y lloro, pero no estoy sola, están arriba y abajo y adentro del sonido. Es el sonido de la oscuridad.
Y estas historias son más que imágenes colores y formas y solo yo sé qué es cada forma.
De repente nos dieron preguntas para pensar. Y me di cuenta de que mi mente estaba en otro lado. ¿Eso estaba mal? ¿Estaba pensando cómo no tenía que pensar?
Me empecé a preguntar en qué pienso cuando pienso, y qué soy cuando no lo hago. Y me resultó imposible pensar en algún momento en que no hubiera pensado. Hacerlo, para mi, es existir. Pienso futuros e historias, que en mi mente están vivas. Vivas de una forma diferente, más lejanas y a la vez más cercanas, como si las viera a través de unos anteojos y yo fuera su cristal.
Lo que pienso es lo que soy, pero a veces no puedo controlarlo, entonces me pregunto, si puedo controlarme a mí misma.
La música se apaga y me voy del aula. Empiezo a buscar un lugar para seguir pensando. Encuentro un lugar al sol, caliente y cómodo. No tengo señal y no puedo poner música, pero no me molesta porque el ruido de las voces a mi alrededor se vuelve uno y estoy rodeada de un ruido blanco único, hecho para mi en ese momento. Afuera por la ventana veo el pantano y los árboles. Hay un chico sentado en la baranda y pongo el cronómetro. 5 minutos. Me pregunto ¿Cómo soy como diseñadora? Pienso en las clases que tomé y las clases que di… Y mi mente vuelve a las historias. Pienso en cómo sería una hoja en la copa del árbol más alto y verde. Veo cómo se mueven y como a diez metros hay un árbol seco. Pienso en sus vidas, en lo que vieron. Pienso en la distancia que los separa… Y me frustro. De nuevo no puedo pensar en lo que quiero pensar. Mi mente deriva y vuela hacia donde se siente más cómoda, a las historias. Entonces intento hacer algo diferente, pensar diferente. Voy a pensar sin una voz, sin palabras... y no puedo. Porque pienso en un árbol y escucho “árbol, entonces pienso en un oso y escucho “oso“ y pienso en la reina de Inglaterra. De nuevo la frustración.
¿Se puede pensar en nada? Mi mente no me deja, pero yo soy mi mente. Yo la dirijo, pero se va a los lugares que quiere. Y yo la sigo ¿Somos una o nos acompañamos? Si pensar es lo que me da vida, pero no lo controlo ¿Qué pasa conmigo? ¿Soy yo la que vive o es la voz en mi cabeza? Si soy yo ¿Por qué no puedo dirigirla? Qué difícil vivir conmigo misma
Hoy no soy la misma que empezó a cursar, hace 6 años y hace 2 meses. Tengo otros modelos, otras formas de ver, de reconocer, de comunicar. Cada vez más pienso en qué pienso y en cómo pienso. El diseño me ayuda a verme a mi misma, a reconocerme. Hoy tengo más incertidumbres que respuestas, me cuestiono cada vez más, hablo cada vez más, y me doy cuenta de lo poco que sé de lo que me rodea. Pero aun así hoy no veo un camino posible que no se abra con preguntas.
Esta clase fue una de mis preferidas. Me pareció muy interesante analizar el pensamiento como tal: cómo pienso, qué pienso, por qué. Creo que de todas esta la que me quedó resonando. Seguí analizandolo y pensandolo en mi casa y luego lo retome para siguientes ejercicios.
Me surgieron dudas que antes no me había planteado; si todos pensabamos igual o qué tanto control tenia sobre lo que pensaba. Algo que también me dejó con muchas incógnitas fue comenzar a pensar en la imaginación y si esta era una forma de pensamiento: me intrigaba saber si mí pensar con historias se separaba de otros pensares que yo tenia. ¿Una persona podría pensar de formas diferentes?¿O era todo lo mismo? ¿Era mi imaginación una forma de organizar lo que percibía, de recibir información? ¿O era algo más?
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