CLASE 5: autoevaluación

 “Ir y venir,

Seguir y guiar,

Dar y tener,

Entrar y salir de fase,

Amar la trama,

Más que el desenlace”.

Extracto de la canción Amar la trama de Jorge Drexler.

Si tengo que ponerme a pensar en el camino recorrido hasta acá, se me viene a la mente esa frase. Me recuerda al intercambio constante que venimos realizando los viernes. En ese ir y venir, en ese tire y afloje que hacemos entre el Pensar-decir-hacer. Es complejo autoevaluarse, creo que se ponen en juego un montón de cuestiones que no aparecen si el que nos evalúa es otre. ¿Está bien lo que estoy pensando? ¿Y lo que estoy haciendo? ¿Hay un bien y un mal en el pensar?

Me siento vulnerable, expuesta frente a un sinfín de preguntas que no sé cómo responder. O que tal vez sí sé, pero nunca me había planteado la forma de hacerlo. Empezando por ¿quién es yo? Es donde empecé a mirar esto con otros ojos, donde me doy cuenta que este viaje a través de la facultad ya no es turismo si no cambio. Porque no soy la misma que entró a Fadu a los ¿20? Porque esa resonancia ya no es la misma que la de ahora. ¿Cómo resueno ahora? Me siento perdida, pero no perdida mal. Simplemente perdida. Perdida pero sabiendo que estoy por llegar al final. Aunque tampoco sepa bien cuál es ese final. Siento un poco que no sé nada. No sé si realmente no sabía nada. Creo que en realidad me encontraba ordenando todo eso que se empezó a mover en mi interior. Cuestionarse, problematizar no es nada fácil.

Tiempo

Espacio

Silencio

De la primera clase me quedó gradaba la frase perderse es estar presente. Estoy acá, soy mi sitio. No estoy simplemente ocupando un lugar. Ocupo lugar mientras construyo quién soy. Por eso creo que no sé quién es yo, no sé si en algún momento lo sabré. Tal vez es esa construcción constante es quién soy yo. Esta idea me recuerda a La casa de los cubos de Kunio Katō. Construimos y vamos cambiando quienes somos con el paso del tiempo, como el personaje de este corto construye casas unas arriba de otras, mientras el agua avanza y sube, como el tiempo. Me gusta mucho esta analogía que hice y no recordaba. Hoy la torre tiene un par de bloques más y sigue creciendo casi sin parar. 


Tiempo

Espacio

Silencio

Cuando hablamos de modelos un poco sentí que todo eso que había construido en el viaje que empecé hace unos años se rompía. Nunca me había cuestionado cuáles son las cosas que me hacen ser como soy. O tal vez sí, pero no de forma crítica. Me quedo con la idea de que el problema no tiene por qué ser algo negativo. Si no hay problema no nos cuestionamos, y eso es ir como con una venda en los ojos. Cuando hay una pregunta ya nada es igual. Ya hay algo que cambió, que se modificó para darle lugar a lo nuevo. No creo igual que tener modelos sea algo malo, pero sí es movilizante dar cuenta de que eso existe y, valga la redundancia, nos moldea. En esta instancia reconozco que hay algo que cambió.

Tiempo

Espacio

Silencio

Y ahora la deriva. La resonancia de todo eso haciendo efecto. El pensar ya no como un acto habitual, si no como el resultado de un proceso consciente. Estoy acá y estoy pensando. ¿Quién es yo? ¿Por qué soy ese yo y no otro? ¿Qué tipo de diseñadora quiero ser? Despojarme de todo lo que sé y aprehendí a lo largo de este viaje. Descansar los hombros de esa mochila gigante que cargo, cuestionarme a mí misma, vaciarla y llenarla constantemente de estos pensamientos y preguntas y respuestas. Volver una y otra vez a Pensar-Decir-Hacer.

Hacer que esta crisis descongele todo eso que construí, que el deshielo revuelva y se lleve algunas cosas. Volver a empezar.

Tiempo

Espacio

Silencio

“Una gota rueda sobre el hielo y cuelga sobre el vacío

Por su propio peso acaba por caer dentro del río

El tiempo que todo lo cura, también todo lo derrite

Y vuelve de nuevo el hielo como un pulso que se repite”




Comentarios

Entradas más populares de este blog

Clase 4: Resonancia

Clase 8 - Autoevaluación

Clase 3: Modelos