CLASE 5: Autoevaluación
HEURISTICA 2022 – clase 5
DELUCA ALFANO, Djasmine
Autoevaluación
“Es preciso que, en última instancia, sólo tengan relación con lo que aman.”
(Gilles Deleuze 2006)
Sea heurística, sea filosofía. Al fin de cuentas se trata de ser consecuente con uno mismo.
Resonar implica reaccionar sensiblemente a algo y para ello es preciso ser éticamente auténtico.
En esta clave, luego de haber hecho un trayecto del viaje, siento que la instancia de coevaluación y de autoevaluación es eso: detener la marcha, observar el recorrido realizado, preguntarse ¿con qué resoné? ¿con qué no resoné? ¿fui consecuente conmigo misma? capitalizar el proceso, hacer una propia metacognición.
Donald Hoffman (2005), en una charla TED titulada “¿Vivimos la realidad tal como es o como queremos que sea?” desarrolla conceptos vinculados a la Ciencia Cognitiva. Plantea que la relación entre la actividad cerebral y la experiencia consiente continúa siendo, al día de hoy, un gran enigma.
Es que la percepción de la realidad es una construcción relativa, depende de la interpretación a partir de la información que captamos mediante los sentidos y nuestra experiencia previa. Es por eso que, según Hoffman, la adaptabilidad resulta determinante. Y es un componente clave, mucho más que la mera eficiencia o la mera percepción.
Así como no hay un solo modo de pensar, tampoco hay un solo modo de percibir, ni de sentir, ni de hacer. Esta noción de adaptabilidad es la que encuentro resonando al hacer cada ejercicio que propone la materia. También al hacer cada reflexión personal. Y desde luego, también cuando hacemos las reflexiones grupales, allí tanto más necesitamos esa asertiva flexibilidad para construir con otros. Y vuelvo a encontrarla ahora haciendo mi propia autoevaluación.
Adaptabilidad. Sentir-pensar no como dos acciones separadas sino como una sola y holística acción: “sentipenar”. Poder dimensionar en ello la diversidad del pensar y la diversidad del sentir tanto hacia adentro de uno como hacia el afuera, hacia los otros hacia el desacuerdo productivo que ocurre cuando confluyen múltiples miradas, múltiples puntos de vista, múltiples formas de pensar y múltiples formas de sentir. Y en cierta medida siento que esto implica también abarcar lo dionisíaco y lo apolíneo a la vez.
Lo apolíneo expresa las formas acabadas y bellas que se manifiestan en las artes figurativas, mientras que lo dionisíaco se refiere a aquellas manifestaciones artísticas basadas en el ritmo y la pasión. Cambio, fuerza, unidad, pasión, confusión, exuberancia, caos, inestabilidad y a la vez luz, mesura, equilibrio, individuación, proporción, estabilidad, orden, razón.
¿Acaso una de estas dimensiones es más importante que otra? ¿Acaso una de ellas está necesariamente subordinada a la otra? ¿No son más bien un juego de tensiones, interdependencias y sobre todo dilemas y contradicciones?
Rodolfo Kusch (1966) en su obra “De la mala vida porteña” sostiene que todos aspiramos en un principio a ser. Hacemos todo lo posible para lograrlo. Estudiamos, nos esforzamos sobremanera, nos inquietamos y, al fin lo logramos: somos. Luego, examinamos lo que hemos logrado y en esa instancia ya perdemos el ser para ser alguien. ¿Qué significado tiene alguien? Querer destacarnos entre todos, ser vistos por los otros. Realmente quisimos ser pero terminamos en un simple ser alguien. Se nos viene abajo el ser por querer ser alguien ante la mirada de los otros. El error está posiblemente en querer ser alguien a toda costa y a cualquier costo; olvidándonos de nosotros mismos, olvidándonos de nuestro simplemente ser. Pero replantearse esas prioridades requiere un cambio de mirada. Una mirada más amplia, incluso más ingenua, pero más genuina y ética con nosotros mismos. Requiere no quedarnos con las respuestas simples y rápidas que solo tienen valor en la superficie del ser alguien. Reflexionar nos hacer ser, nos hace volver a ser.
Posiblemente, si trazara un esquema de interdependencias en relación con la propuesta de la materia en esta instancia de autoevaluación, podría obtener un pictograma al mejor estilo de Mark Lombardi. Como un prodigioso investigador, pero hacia uno, que intenta regresar y reunirse consigo mismo. Cruzar la frontera del ser alguien ante la mirada de otro, para volver a preguntarnos quien es yo.
Comentarios
Publicar un comentario