CLASE 5 : PARTE B - REALIZACIÓN DE UNA PRODUCCIÓN INDIVIDUAL

 Estar despierto es, para nosotros pensar, pensar es estar vivo y vivir es aceptar este viaje finito que estamos experimentando todos los días, a veces más, a veces menos.

En este acto de existencia, en el cual nos vemos inmersos, entre pensamientos emergentes, ¿podemos simplemente quedarnos en silencio? Quedarnos en silencio de verdad, con la mente en blanco, como la hoja de papel antes de comenzar uno de nuestros proyectos, antes de siquiera esbozar esa primera idea, como esa hoja en word preseteada, que somos, en su primera fase, “documento vacío”. Si lo miramos de una manera más lúdica, a esto se le puede llamar inicio. 

Podemos decir que es entonces cuando, para José Luis Brea en “Arte y Técnica”(...) se resuelve esta tensión inédita –en la “forma”– que ello impone a la relación entre el orden de las cosas y el del discurso que lo regula(...) el pensamiento termina por encontrar la manera de manifestarse con toda su potencia, haciendo de puente entre dos mundos, entre lo que no existe y lo que si, lo que queda en la mera abstracción de nuestra mente y aquel devenir, llegando a esa voluntad de creación sobre lo que todavía no es como su máxima toma de conciencia. Cuando queremos poner en palabras aquello que se nos aparece en la mente, aquello que visualizamos, lo queremos alejar del mundo del ocultismo, queremos poder explicarnos a nosotros mismos y a otros, lo que sucede allí arriba.

El hecho de que las cosas tomen forma, es tomar de conciencia, y en esta suerte de juego, nos posicionamos, quiérase o no en un lugar, en este caso, como sujetos pensantes que se manifiestan a través del lenguaje, podemos ir a lo específico y definir que somos seres parlantes interesados en el diseño y que esto es lo que nos convoca a estar acá ahora, siendo parte de esta clase, perdiéndonos en este eterno presente jugando a filosofar y hablar de literatura con los grandes, mientras entendemos con ello, los valores diarios, las maneras de pensar diferentes de cada persona, el cómo el simple hecho de que te enseñen algo, aunque insignificante, ya hace que lo puedas reconocer en la calle, en tu día a día y que todo eso tenga un nombre. Pero también para tomar conciencia del estado de las cosas, es necesaria otra instancia en el posicionamiento como sujeto, la de cuestionar y problematizar.

Ahora, si nos detenemos en este preciso instante podemos escuchar al mismísimo Borges hablando sobre la importancia del camino, que nada tiene que ver con llegar a meta, puesto que es el camino y las herramientas que vayamos adquiriendo en el mismo las que nos terminan por formar. Si nos preguntamos por un segundo cómo llegamos acá fue por la disciplina heurística, la misma fue marcándonos un camino, unos pasos a seguir, impuso un modelo, una estructura, instauró un sistema en nosotros, en estos pares de clases con su propio método.

Siguiendo con Brea, el idioma, es una técnica, de éstas tenemos infinitas, pero acá hay una cuestión. Nos ocurre en muchas ocasiones que nos falta una palabra, se nos pierde entre conceptos para explicar otros, una palabra que, para muchos es insignificante. La misma nos puede ayudar para encontrarnos hablando en otro tono, más exacto, habiendo encontrado lo que queríamos manifestar. Una palabra con la que el mundo seguiría siendo para todas las personas pero para nosotros nada sería. Con esto quiero decir, que, en definitiva y bien como expresaron nuestros docentes, somos prisioneros del lenguaje y con este somos y no podemos no ser.


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