CLASE 8: Autoevaluación

 

HEURISTICA 2022 – clase 8

DELUCA ALFANO, Djasmine

Autoevaluación


La coevaluación realizada y recibida de forma grupal me pareció justa. Además, creo que como grupo, esa instancia de meet, es decir más privada que la instancia del taller, en la que leemos juntos, conversamos y finalmente elaboramos la justificación para la nota es un pasaje interesante. Es una modalidad con ritmo diferente y la dinámica permite construir una visión compartida.

Respecto a la realización de las autoevaluaciones del proceso individual el desafío es transcender la primera resistencia. Es decir, me generó una inevitable resistencia tener que autoevaluarme. Es un desafío que incomoda en primera instancia. Luego cobra sentido, ordena y profundiza la metacognición. Debo decir que de todas las dinámicas de autoevaluación que se han planteado la que me pareció más interesante y profunda fue la de intervenir los propios textos. Uno entra en el juego y resulta más orgánico el hecho de ser el propio evaluador/comentarista.

Por otra parte, justo en relación con mi manifiesto personal, considero que es valiosa la forma de evaluar y calificar que se propone. Al menos se replantean los mecanismos mas arraigados y se intenta establecer una metodología de calificación/evaluación diseñada en los propios términos de la materia. Esto permite además hacer de la propia instancia de calificación un contenido integrado y coherente con los conocimientos que se ofrecen en la cursada.

Cabe cuestionarse en esta instancia. ¿Cuántos otros modos y cuántas otras dinámicas de calificación/evaluación podrían existir en FADU? ¿Cuántas existen y se utilizan, pero no las conocemos por quedar sumergidas en alguna materia y ya? ¿Cuáles otras podrían nutrir y sumarse al modo de calificar/evaluar en esta materia en particular?

Roberto Igarza (2021) en su libro “Presencias imperfectas. El futuro virtual de lo social” expone de manera magistral las tensiones más recientes entorno a estas y otras preguntas luego del devenir de la pandemia y la obligada virtualidad. Acabamos comerciando los insumos de una vida distraía, pero, en efecto, ninguna lógica social soporta la ausencia del otro y el vacío de las palabras. Se trata más bien de tomar conciencia de lo aprendido acerca de la ausencia de otro durante la pandemia, por ejemplo, para reinterpretar el rol social en general y el rol social de la educación en FADU en particular. Las discontinuidades son cada vez más frecuentes, más frecuentes incluso que la continuidad. Y lo social si bien es plástico no deja de deformarse y modificarse en cada ruptura, en efecto no somos los mismos ni las personas ni las instituciones ni nuestros vínculos y puntos de contacto. Por ello es necesario repensar los instrumentos y andamiajes, volverlos flexibles a las intermitencias no solo como forma de superación del caos sino y por sobre todo como modo de integración del caos en la formación de las futuras generaciones de profesionales.

Dice Igarza (2022): “Tal vez producto de nuestra propia naturaleza humana y de la experiencia histórica pasada, nuestras prácticas sociales están extremadamente reguladas, autorreguladas o correguladas. Las convenciones y los mandatos (…) rutinas estructurantes ajustadas por unos sistemas de mucha inercia constitutivos de la continuidad moderna.”

 

 

---

Nota general: N+.
La mayoría de las entradas realizadas continúan profundizando los temas propuestos en las clases. Se logra construir una argumentación compleja, con ejemplos y articulación con los materiales teóricos y bibliográficos.

 

---

Igarza, R. (2021) Presencias imperfectas. El futuro virtual de lo social. Colección bibloteca de la mirada. La marca editora, Bs. As. Argentina

Comentarios

Entradas más populares de este blog

Clase 4: Resonancia

Clase 8 - Autoevaluación

Clase 3: Modelos