CLASE 8: PARTE B / PRODUCCIÓN INDIVIDUAL
Este viaje se vuelve cada vez más interesante. Me gustaría hacer una analogía entre estas clases de Heurística que pasaron y el armado de un rompecabezas. Hago esta analogía a partir de la lectura del texto El arte del puzzle de Georges Perec. No se me hubiera ocurrido pensar en estas clases como piezas de un rompecabezas, que van adquiriendo valor y significado en el momento en que vamos uniendo unas con otras. Cada clase, cada instancia de reflexión se vuelve más interesante cuando logro unirlas con las anteriores. Me recuerdo en la primera clase, preguntándome literalmente para qué había elegido esa materia teniendo otras opciones. Me veo ahora, casi terminando el año, parada en otro lado totalmente opuesto. Cuestionándome, incomodándome, conmigo, con lo que me rodea. Problematizando todo eso que siempre me pareció “lo normal”. Esto es prueba y error, y es difícil, al menos para mí, pensar que eso no está mal.
Todo es tan fugaz
en este tiempo que resulta casi imposible parar, observar, resonar con lo que
sucede a nuestro alrededor. Puedo decir que esta materia es como un oasis
dentro de la facultad. Ese lugar que sabemos que necesitamos, pero que es difícil
encontrar. Parece que ya nadie se detiene en esos momentos, todo es
constantemente evaluado, observado desde un ojo crítico. Un ojo que ya no se
deja sorprender, que repite que ya todo está inventado. “(…) sólo las piezas que se hayan juntado cobrarán un carácter
legible, cobrarán un sentido: considerada aisladamente, una pieza de un puzzle
no quiere decir nada; es tan sólo pregunta imposible, reto opaco; pero no bien
logramos, tras varios minutos de pruebas y errores, o en medio segundo
prodigiosamente inspirado, conectarla con una de sus vecinas, desaparece, deja
de existir como pieza: la intensa dificultad que precedió aquel acercamiento, y
que la palabra puzzle — enigma — expresa tan bien en inglés, no sólo no tiene
ya razón de ser, sino que parece no haberla tenido nunca, hasta tal punto se ha
hecho evidencia: las dos piezas milagrosamente reunidas ya sólo son una, a su
vez fuente de error, de duda, de desazón y de espera.” Estas clases ya no
son piezas aisladas de un rompecabezas. Se juntaron por alguno de sus lados y
son, ahora, parte de algo más grande. ¿Quién soy yo? ¿Qué quiero como
diseñadora? ¿Qué quiero dejar en este lugar que todavía ocupo, pero que, más
tarde que temprano, ya no ocuparé?
Puse, viernes
tras viernes, en duda mucho (por no decir todo) de lo aprendido hasta acá, pero
ya no miro eso como algo malo. Traigo una y otra vez la frase “el problema nos
moviliza”. Hay cuestionamiento, hay algo que tiene que cambiar. No somos un
simple número, ocupamos un lugar y todos merecemos dar cuenta de eso, hacerlo
propio, cuestionarnos, jugar, enojarnos, cambiar las cosas de lugar. Esos son
mis dotantes, lo que emerge desde el interior como una furia, ya imparable.
Inteligir
Razonar
Pensar
Después de pensar
podemos:
-Entender
-Conocer
-Saber
Cuando hay una
pregunta ya nada es igual.
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